La segunda ley de la Termodinámica viene a decir que todos los sistemas tienden al desorden de manera irreversible. La entropía es el valor de ese desorden. La tendencia natural de los sistemas es a moverse de una entropía baja a una alta. Es decir, que todo está en un constante estado de decaimiento.

¿Qué tiene que ver todo esto con la consciencia humana?

Es probable que nuestros cerebros se hayan desarrollado para maximizar la información a nuestro alrededor, reconocer amenazas y oportunidades para incrementar nuestras opciones de supervivencia. Pero esto tiene un precio: un valor alto de entropía.

El cerebro, como cualquier otro sistema, está sujeto a la entropía, se dirige irremediablemente hacia su final. La consciencia es un subproducto de este camino.

Para llegar a esta conclusión, los científicos aplicaron un tipo de teoría de la probabilidad que funciona en otros sistemas a modelos estadísticos de redes neuronales. El mayor número de posibles configuraciones neuronales de da cuando estamos despiertos, y ésto representa valores altos de entropía. para maximizar el intercambio entre neuronas, la consciencia aparece como una “propiedad emergente”.

Si esta teoría es cierta, puede cambiar la física, la neurología, la psicología y muchos otros campos. También nos recuerda que estamos hechos de polvo de estrellas como el resto del universo y operamos bajo las mismas reglas que cualquier otra forma de la materia.