Drive 2011 – Crítica

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Drive (2011), así es como debería ser el cine, por lo menos una parte muy importante del cine. Una combinación entre música e imágenes que te sumergen en un mundo concreto, en un estado de ánimo concreto que va más allá de la hora y media de película. Una película que está hecha para ser vista más de una vez.

Sin ánimo de comparar, podríamos sugerir que Drive es del estilo de películas tan distintas como “Mulholland Drive” o “Lost in Translation” con elementos de Tarantino. No en vano, esta película le recuerda distintas películas a distintas personas. Podrían sacarse elementos, influencias o directamente copias de otras películas y directores. Y esto para mí es bueno siempre que el resultados sea bueno, como en este caso.

Por lo tanto, entiendo a quienes les ha apasionado, pero también entiendo a los que no les ha gustado. Quiero decir que para mí Drive (2011) es una gran película, y que debería de haber muchas más de este estilo. Pero es de esas películas que estando muy bien podrían haber estado mucho mejor con poco esfuerzo más.

Empecemos por la música. La música es el pilar fundamental de la película junto con el estilo casi noir ochentero. La historia en sí es casi lo de menos, que no así los personajes protagonistas: Carey Mulligan como la perfecta chica para motivar a esa figura mítica del cine: el conductor, callado pero con sólidas convicciones vitales, capaz de sacrificarse por amor real, no romántico.

La música podría ser mejor, y estar mejor montada. Es decir, que Drive no es una Mulholland Drive. Sin embargo, hace perfectamente su trabajo, y a mí, aunque sea un intento más o menos válido, me encantan las películas que se hacen solo para poner música. Aún así, la música está muy bien. Te lleva a donde te lleva la película, quizá a ese parte de los 80 no hortera. Los 80 una vez más.

De la misma forma, los dos personajes principales hacen perfectamente su trabajo. Ella, Irene, es un cielo, es el perfecto ejemplo de actriz para este tipo de papeles. El, Driver, – y a pesar de que de entrada la imagen de este actor no sería para este papel – acaba siendo una figura casi tierna, y aunque la relación entre ambos personajes no está tan desarrollada como por ejemplo en “Lost in Translation”, te acaba convenciendo, y el “conductor” acaba siendo esa figura mítica.

Nostalgia por todas partes y disfrute inacabable de imágenes y música. Basta escuchar “A Real Hero” para entender perfectamente todo lo dicho anteriormente. Me voy a volver a verla ahora mismo.