La primera impresión: cómo funciona

Nuestro cerebro tiene una tendencia a tomar una pequeña foto cada vez que conocemos a alguien nuevo y esa pequeña instantánea moldea la forma en que le veremos en el futuro:

La respuesta radica en parte en cómo el cerebro toma la primera impresión mezclando todas las señales recogidas por la nueva experiencia. Los psicólogos coinciden en que los juicios rápidos son un fenómeno global en el que las pistas (voz meliflua, reloj Rolex, apretón de manos sudorosas, los hombros encorvados) nos nos llegan todas a la vez y forman una impresión más grande que su suma.

Lo que termina siendo más relevante, sin embargo, es la presencia de una sonrisa genuina. La gente puede recibir una sonrisa desde hasta 30 metros de distancia, y tiende a hacer que se sientan bienvenidos y a gusto. Esto no está lejos de ser obvio, pero cuando se considera cómo influyen los juicios rápidos en las primeras impresiones, podemos comenzar a ver la importancia de una sonrisa como primera imagen.

Es decir, que las primeras impresiones están formadas por muchas pequeñas informaciones de todo tipo que recoge automáticamente nuestro cerebro y con las que hacemos juicios rápidos, y entre ellas la más importante, la que más efecto tiene es la sonrisa.

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