La cafeí­na es más sana que perjudicial

Las últimas investigaciones apuntan a que a pesar de los mitos que envuelven al café, éste puede ser más beneficioso que perjudicial para la salud. La cafeí­na es la substancia psicoactiva más consumida en la tierra. En occidente, el 90% de la población adulta la consume.

Mitos del café

  • La cafeí­na podrí­a inducir hipertensión
  • Podrí­a ser perjudicial para los que padezcan enfermedades del corazón

Realidades del café

  • La cafeí­na puede elevar de forma pasajera la tensión arterial en aquellas personas que son sensibles a los efectos de la cafeí­na experimentando un breve aumento que no dura más de unas horas, sobre todo en aquellos que no son consumidores habituales.
  • Pero no causa hipertensión crónica. Los estudios demuestran que cualquier aumento en la presión sanguí­nea es moderado y mucho menor que el que se experimenta por ejemplo cuando se suben escaleras. Sin embargo, es aconsejable que las personas hipertensas moderen el consumo.
  • El consumo de café no produce efectos perjudiciales a nivel cardiovascular según el Framingham.
  • Las investigaciones indican que el consumo moderado de cafeí­na no provoca efectos adversos en la mujer embarazada
  • Un café después de comer facilita la digestión ya que la cafeí­na estimula la secreción de saliva y de jugos gástricos.
  • El consumo de café reduce considerablemente la aparición de cálculos biliares.
  • Los bebedores de café tienen menos probabilidades de padecer enfermedad de Parkinson y Diabetes tipo 2.
  • La cafeí­na podrí­a combatir los efectos de la enfermedad de Alzheimer y su posible papel minimizando el riesgo de suicidio por sus efectos antidepresivos.
  • Tiene efectos beneficiosos en la prevención del cáncer colorectal
  • Dependiendo de la cantidad consumida, la cafeí­na puede ser un estimulante leve del sistema nervioso central y del sistema cardiovascular
  • La cafeí­na no se acumula en el cuerpo con el paso del tiempo ya que, por lo general, se metaboliza y elimina algunas horas después de su consumo. Por consiguiente, los efectos farmacológicos de la cafeí­na son breves y se disipan a las pocas horas.
  • un consumidor habitual, puede beber varias tazas de café en unas pocas horas y no notar ningún efecto mientras que una persona que no bebe café regularmente puede llegar a sentir un efecto estimulante después de la primera taza.

(Visto en Adictos al café )

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