¿Calidad o cantidad?

¿Qué es mejor, calidad o cantidad? Es una de esas preguntas que se repiten una y otra vez en cualquier ámbito que nos imaginemos. La “calidad” tiene mejor prensa en genérico. ¿Pero y si enfocamos la pregunta al hecho concreto de crear, de la creación? Ya sabí­amos que una de las cualidades de los genios era la productividad. Intentemos responder a esta pregunta con un experimento:

Al comenzar el dí­a, la maestra de cerámica anunció que iba a dividir la clase en dos grupos: los ubicados a la izquierda del estudio, dijo, serí­an evaluados solamente por la cantidad de trabajo que produjeran y aquellos que estaban a la derecha solamente por la calidad.

El procedimiento fue simple: al finalizar el curso la maestra trajo las balanzas para pesar el trabajo del grupo cantidad: 50 libras de vasijas merecieron una A, 40 libras una B etc. Los que iban a ser evaluados por calidad solo tení­a que entregar una vasija –eso sí­ perfecta- para conseguir la A.

Muy bien, al llegar la hora de calificar surgió un hecho curioso: los trabajos de más alta calidad habí­an sido todos producidos en el grupo cantidad. Al parecer, mientras en el grupo cantidad se la pasaron ocupadí­simos produciendo pilas de trabajos – y aprendiendo de sus propios errores-, el grupo de calidad se sentó a teorizar acerca de la perfección. Al final solo pudo mostrar, además de sus esfuerzos en torno a grandiosas teorí­as, una pila inerte de arcilla.

Traducción de un estracto de la contraportada del libro Observations on the Perils (and Rewards) of ARTMAKING
por David Bayles y Ted Orland
, (Ví­a Ojo al Texto)

1 Comentario

  1. Es de las peores teorías que he leído en mi vida.
    Remarcas la palabra “aprendiendo de sus propios errores” en cantidad. Una cosa es la práctica y otra la cantidad, cuando uno se refiere en la comparativa de “cantidad y calidad” va mucho más allá que toda esa teoría, además, esas teorías se deben analizar teniendo en cuenta muchos factores de las circunstancias. Son términos que van de la mano y en orden, calidad primero y cantidad después, sin embargo, hay una gran diferencia; la calidad puede vivir sin cantidad, pero la cantidad no puede vivir sin calidad. ¡Ay! Mediocridad… este mismo blog es un claro ejemplo de que cantidad, sin calidad, a la larga, no sale rentable ¿tantos artículos y tan poca popularidad?

    Las personas inteligentes que hacen algo por verdadero amor, gusto y satisfacción personal, tienden a centrarse en la calidad ¡la innovación y la perfección! y no en la cantidad. La calidad no implica que no se hagan prácticas una y otra vez, como para no aprender de los errores. Si te centras ambiciosamente en elaborar un producto rápidamente para producirlo de forma masiva, definitivamente, no tendrá el mismo resultado que si te focalizas completa y exclusivamente a perfeccionar cada detalle (lo que implica precisamente mucha práctica con anterioridad y durante el proceso, además de mucho amor por lo que haces) para luego, producirlo en cantidad o no.

    Pongamos un claro ejemplo que habla por sí solo:

    Una persona que ha estudiado y dedicado gran parte de su tiempo a practicar y perfeccionar meticulosamente respecto a la pasión de su vida, diseño web, el cual engloba lenguajes de programación, diseño gráfico, etc; tiene un blog bien elaborado, con un diseño espectacular que implica mucha originalidad y pasión por el diseñador, ni una sola falta de ortografía, un vocabulario extenso y explícito, que tiene dos artículos (en los cuales emplea además, imágenes que son editadas y creadas prácticamente desde 0 por el propio diseñador y que van acordes con la estética de la web) de tan buena calidad que es visitado y comentado constantemente, a pesar de tener tan poco contenido. 2 artículos y aproximadamente 2.000 comentarios la mayoría de ellos, inteligentes, en tan sólo un mes de la inauguración. Tiene mucha actividad. El creador actualiza sólo cuando es necesario (regularmente, pero pausadamente), y cuando lo hace, perfecciona cada detalle proporcionando una completa novedad. La web no es promocionada, toda su popularidad viene del “boca a boca”; “la calidad flota por sí sola”, ese es su lema. Registrarse en la web es difícil, porque necesita una aprobación rigurosa. Los más de 600 usuarios que comienzan a afiliarse a la comunidad que crece lentamente pero firme, forman parte de un público selecto.

    Una persona que no ha estudiado y ha dedicado poco tiempo a practicar respecto a diseño web, cosa que se le antojo hace un año cuando leyó varios artículos y le gustó (no muestra *verdadera* pasión por ello), tiene un blog mal elaborado, con secciones mal distribuidas, un diseño simple e inexpresivo con una plantilla sacada de Internet, con una cantidad desorbitada de artículos que son escritos forzosamente por un redactor no precisamente destacable, el cual utiliza imágenes y videos de otras webs para sus artículos, que son para nada populares. Tiene una cantidad de 500 artículos, en los que expresa su opinión sin criterio y poca experiencia en el tema, en los cuales sólo 20 personas han comentado tontamente en un tiempo aproximado de 5 meses que lleva inaugurado. La actividad es casi inexistente, sin embargo el creador sigue actualizando con muchísima frecuencia y en cantidad, con esperanza de que proporcionando un montón de contenido en el que elegir, será más popular y logrará destacar. En esos 5 meses, ha estado autopromocionandose en otras webs y con métodos poco honestos, exagerando considerablemente la calidad de su web y ofreciendo sensacionalismo para comprar al público fácil; “la cantidad llama la atención”, ese es su lema. Registrarse en la web es sencillo y en tan sólo dos clicks. Los 1.200 usuarios que se han afiliado a la web, no la siguen, no consultan actualizaciones y no comentan, los pocos que lo hacen, exponen comentarios destructivos o poco constructivos en la primera visita, pero después, quedan inactivos y sólo son una cifra de adorno en un contador.

    ¿Qué crees que sale ganando, la cantidad o la calidad?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here