¿Cómo puedo conseguir todo lo que quiero? ¿Cómo puede convencer a alguien que haga algo que no quiere hacer? La adulación es una poderosa herramienta para conseguir casi todo lo que queramos.

En un estudio de 2010 en Hong Kong, a los estudiantes participantes se les dio un folleto de una tienda de ropa ficticia con el eslogan: “Nos ponemos en contacto contigo porque sabemos que eres una persona a la moda y con estilo. Tu sentido de la moda no es sólo elegante, sino también chic… “

Ellos sabían que el cumplido era impersonal, y el motivo era evidente – la propaganda les pedía que compraran en su tienda. Pero los investigadores Elaine Chan y Sengupta Jaideep encontraron que los participantes que recibieron el folleto estaban más favorablemente dispuestos hacia la tienda que los que no la habían recibido.

Según este estudio de la Universidad de Hong Kong de Ciencia y Tecnología, la adulación funciona incluso cuando el destinatario sabe que no es sincera.

La segunda lección que se aprecia es acerca del poder aún más extraordinario de la presión de los iguales (compañeros de profesión, etc.).

Es decir, si quieres convencer a alguien para que de una charla en tu colegio, por poner un ejemplo, simplemente dile que otros compañeros suyos de profesión ya la dieron en años anteriores.

Recuerdo haber leído un estudio realizado por el psicólogo Robert Cialdini que demostraba que los huéspedes en los hoteles estaban muchísimo más inclinados a reutilizar las toallas, si se les decía que otras personas similares, en el mismo hotel lo había hecho antes.

La tercera lección dice: deshecha cualquier excusa y ataca con toda la energía y el encanto que puedas reunir.

La más sorprendente es la cuarta lección: que los simples hechos casi no tienen tracción en comparación con estos trucos psicológicos.

Cuando existe una relación real entre las partes, la sinceridad percibida detrás de la adulación puede ser más importante

Las investigaciones realizadas por Darren Treadway, de la Universidad de Buffalo, y otros muestran que cuando desarrollamos las interacciones personales, la torpe adulación genera una respuesta negativa. Si un supervisor percibe la adulación de un subordinado como una estratagema para salir adelante, te tienden a valorar negativamente si el empleado baja el rendimiento en el trabajo. Pero cuando se piensa que los sentimientos son sinceros, la tasa de que el supervisor lo considere algo positivo aumenta mucho, nos dice Treadway.

Es decir, que estás tomando un riesgo cuando halagas al jefe. Puede mejorar tu nivel de rendimiento, pero si eres un inepto, tus acciones caerán sobre ti con más peso.