La mejor manera de solucionar un problema muchas veces es simplemente… rendirse, abandonar. Llega un momento en que el trabajo necesario para alcanzar ciertos sueños deja de ser beneficioso y comienza a ser una fuente de ansiedad. El blogger Johnathan Mead nos recuerda que a veces, no hay nada malo en darse por vencido y seguir adelante.

Conseguir objetivos es bueno para nosotros, pero el logro de esos objetivos no siempre es bueno para nosotros, especialmente cuando simplemente no es posible. Mead nos recuerda que a veces, ponemos tanto empeño en la consecución de estos objetivos que nos olvidamos de su propósito:

Tratar de hacer que las cosas suceden como queremos todo el tiempo crea mucha ansiedad innecesaria. Es estresante tratar de negar lo que es de una determinada forma.

Cuando me doy por vencido, yo acepto la vida tal como es. Sin ataduras. No deseo que las cosas fuesen diferentes. Si hay que hacer algo, lo hago. Pero he renunciado a dejar que mi felicidad dependa de ese algo.

La mayoría de estos problemas sólo existen en nuestras mentes. No son problemas físicos reales, sino que son simplemente psíquicos, obstáculos imaginarios.

Su lectura puede ser interesante, y si bien puede ser un poco hortera para algunos, la idea general que expresa es bastante innegable: cuando tus metas se vuelven más estresante de lo que valen, no hay vergüenza en darse por vencido.

Vía Lifehacker.