¿Qué tienen en común Blair Witch Project, tarjetas de crédito, y la necesidad de la condición humana de intentar destacar? Bueno, lo uno lleva a lo otro.

En el caso de El proyecto de la bruja de Blair, los costes de producción se financiaron con tarjetas de crédito y ahora en muchos hogares de todo el mundo se está viendo esta película pagada con una tarjeta de crédito que ha financiado una televisión de alta definición y sonido envolvente y sofá de cuero.

Por supuesto, esta película en particular fue un éxito enorme con un coste de sólo $ 35,000.00 y recaudó más de 140 millones de dólares. Esto hace que sea un éxito blockbuster, financieramente hablando. Los creadores de esta película tenían fe en su proyecto y decidieron invertir su dinero y sus tarjetas de crédito, a falta de un gran presupuesto. Más y más películas de bajo presupuesto se están haciendo de la misma manera.

Una película que ha costado millones de dólares no parece de bajo presupuesto, pero en los círculos de cine, es solo una gota en el mar. Películas de gran presupuesto pueden costar millones de dólares, pero si se contrata a un actor de primera línea ya se van $ 20 millones solo en su salario. Así, el mísero gasto de 10 ó 20 mil dólares en tu tarjeta de crédito para financiar una película realmente representa un presupuesto muy reducido.

No todas las películas de bajo presupuesto financiadas con tarjetas de crédito han ido tan bien como Blair Witch Project, pero muchos que prueban su fe de director en un proyecto resultan estar bien fundamentados.

En la siguiente gráfica podemos ver algunas películas de éxito que se financiaron parcial o totalmente con trajetas de crédito:

Tal vez nadie creyó más en su proyecto que el director Robert Rodríguez. Creía tanto en su película, El Mariachi, que no sólo llegó al máximo en varias tarjetas de crédito, sino que invirtió su propio cuerpo. Una significativa cantidad de $ 7,000.00 de los costes de producción se obtuvieron de las ganancias en pruebas médicas. De pronto, su trabajo no parece tan malo.

Eso sí, el hombre promedio no se arriesga a aumentar 114 veces la deuda de su tarjeta de crédito, como hicieron los creadores de Clerks, pero esa es la diferencia fundamental en el tipo de deuda. El hombre promedio no tiene como prioridad financiar una película de bajo presupuesto, lo que potencialmente puede convertirse en una ruina, sino comprarse un jueguecito caro y brillante como un iPod o zapatos nuevos.

Visto en VE.

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